Crítica de “El testimonio de Ann Lee», de Mona Fastvold: El éxtasis y la agonía

En su tercer largometraje, la realizadora de “The Sleepwalker” (2014) y “Deseo prohibido” / The World to Come (2020) narra la historia de vida de Ann Lee (Amanda Seyfried), polémica líder religiosa del siglo XVIII, en una mezcla de géneros que no brinda un resultado del todo satisfactorio.




Por Augusto Denari Morrow

El tercer largometraje de Mona Fastvold, directora y escritora noruega que estuvo nominada al Oscar junto a su pareja Brady Corbet por el guion de la excelsa El Brutalista, se centra en la fundadora de los Shakers; culto religioso que promulgaba que sus miembros expulsaran sus pecados a través de excéntricas danzas y gritos desaforados que los dejaban en un estado de trance que podía extenderse por varios días hasta finalizar correctamente el rito.

Fastvold cuenta las vivencias de este grupo de creyentes que fue considerado por diversos especialistas como una secta desde sus inicios en Inglaterra hasta su viaje hacia los Estados Unidos para extender los predicamentos de Ann Lee que -entre otros aspectos- impulsaba la castidad entre sus fieles para purificar su alma “ante la inminente segunda venida de Cristo”.

En cuanto a los elementos cinematográficos, El testimonio de Ann Lee pareciera querer emular diversos efectos visuales y narrativos de El Brutalista, aunque no logra el mismo impacto generado por la ganadora de los Oscar a Mejor Actor, Fotografía y Música en 2025.

Además, en el aspecto musical, las canciones son poco memorables a pesar de ser llevadas a cabo por Amanda Seyfried, actriz con un gran talento para este género como lo demostró en Mamma Mia, Mamma Mia! Vamos otra vez o Los Miserables (especialmente en este último film donde si bien el tono también es sombrío, la película de Tom Hooper sí cuenta con cuadros y temas emblemáticos en los que Seyfried se luce más).

Aunque cuenta con una premisa interesante, su ejecución no termina siendo del todo atractiva porque tanto sus diálogos como sus coreografías se tornan repetitivas al enfocarse demasiado en el aspecto místico de las revelaciones que va teniendo la protagonista. Si bien durante la primera mitad este recurso resulta atractivo (se destaca la escena de la supuesta revelación divina a Lee que le indica que Jesús volverá a la Tierra en el cuerpo de una mujer y su consecuente encarcelación por “bruja” y “blasfema”) pierde impacto a medida que avanza la trama, a tal punto que el desenlace se torna predecible. 

En definitiva, El testimonio de Ann Lee tenía múltiples elementos como para convertirse en una película de culto, incluso con un rol protagónico que podría haber marcado un antes y un después en la carrera de Seyfried. Sin embargo, al no contar con una dirección del todo consistente, termina siendo una obra con buenas intenciones, pero que no alcanza a plasmar en pantalla el potencial que tenía. 

Publicado originalmente en "Taller de Crítica" de "Otros Cines"

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